Excursión al museo arqueológico

El miércoles realizamos nuestra primera excursión. Fuimos al Parque de María Luisa y al Museo Arqueológico de Sevilla.

Aprovechando el proyecto que estamos realizando (Mens sana in corpore sano),  decidimos llevar a los niños a que pusieran en práctica todo lo que, hasta el momento, habíamos descubierto tras las investigaciones. 

Empezamos recorriendo el parque más famoso de la ciudad de Sevilla, uno de sus pulmones verdes: el Parque de María Luisa. Durante el paseo, gozamos de su extensa variedad vegetal, frondosa en muchos puntos y diáfana en otros. 

El contacto con la naturaleza, respirar aire limpio, disfrutar de su variedad avícola, descubrir detalles imperceptibles a la vista de muchos adultos… Fue especial para todos.

Tras todo esto, nos esperaban en el Museo Arqueológico. Allí, realizamos un recorrido siguiendo un itinerario cronológico. Comenzamos en el Paleolítico Inferior y terminamos en la Edad Media.

Después, nos adentramos en el mundo romano. Los niños pudieron ver el mosaico del Juicio de París, la escultura italicense (Venus, Mercurio, Diana…); los retratos imperiales, con Trajano y Adriano; el comercio; el mundo funerario…
Los niños aprendieron divirtiéndose. El asombro ante un mosaico de tales dimensiones como puede ser el de las Cuatro Estaciones, fue para ellos algo que jamás podrían imaginar. Y es que, la imagen de las diapositivas en clase, no tiene nada que ver con la realidad.
Ahora, hemos puesto aún más ilusión en lo que estamos trabajando. El proyecto va cogiendo color y forma. Muy pronto os enseñaremos los resultados. Mientras tanto… seguimos trabajando.

Os dejo un vídeo que refleja cómo fue el día.

Autor entrada: Macarena

Me llamo Macarena y desde hace 9 años soy profesora de educación primaria, especializada en Lengua Extranjera-Inglés. Desde bien pequeña me ha llamado la atención el mundo de la enseñanza y el aprendizaje, por lo que una vez que comencé mi aventura universitaria, decidí formarme para ser lo que quería. Ser maestra. “Es al niño al que hay que tener en cuenta ante todo; la cuestión es liberarle de los obstáculos que dificultan su desarrollo y ayudarle a vivir. Una vez se comprende este principio, se constata un cambio radical en el comportamiento del adulto en relación al niño”. -M. Montessori-.

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