Optimismo

 

 

Es la actitud que centra nuestra atención en el punto más favorable de lo que tenemos ante nosotros, de los que nos rodea o sucede.

-Libro Amar –

 

 

 

Esta semana nos hemos centrado en el optimismo. Sabemos ¿qué es?

  • «Cuando haces una cosa, el otro también la hace». (María)
  • «Eso es amar» -responde Samuel.
  • «Vas con la bici, haces caso para no hacerte daño». (Fernando)
  • «Cuando sales los días de lluvia por la noche y tus padres no te dejan y te resfrías». (Victoria E.)
  • «Si tu vas sin paraguas y está lloviendo y, alguien tiene dos, le prestas uno». (Claudia)
  • «Cuando un niño va en la bici, cuando lo ve su padre mojado y resfriado, le riñe». (Christian)
  • «Si está lloviendo te da igual, es como si hubiese salido el sol». (Nuria)
  • «Cuando está lloviendo, pintas un globo, dibujas un sol, te imaginas que es el sol de verdad y sales a dar un paseo». (Samuel)

A veces, cuando los niños se enfrentan a un desafío y no saben cómo solucionarlo se frustran. El resultado es que abandonan la tarea, y el optimismo, enfocando la situación de una manera pesimista. Incluso se culpan a sí mismos creyendo que el fracaso durará siempre y extrapolan esta situación puntual a su experiencia general en la vida.

Comprender las diferencias entre el pesimismo y el optimismo puede ayudar a los niños a mejorar la forma en la que responden a los retos. Por ello, se viene estudiando a las personas que tienen una actitud positiva y los investigadores concluyen que la consecuencia de ser optimista, ayuda a la gente a ser feliz, tener más éxito y estar más sana.

Al igual que con otras competencias sociales y emocionales, el optimismo es una habilidad que se puede aprender. Los niños y adultos pueden aumentar su actitud positiva y mejorar la forma en que responden ante los desafíos. Los adultos no siempre pueden anticipar cuándo los niños se enfrentarán a eventos estresantes en sus vidas. Lo que si pueden es trabajar con ellos para proporcionarles las habilidades necesarias para manejarse con éxito.

El optimismo es un factor de protección que puede ayudar a los niños a responder ante los problemas con confianza. Además fomenta la capacidad de creer en sus habilidades personales, incluso cuando están bajo estrés.

Estrategias para aumentar el optimismo

  1. Aumentar la conciencia: hablar con ellos a diario sobre los desafíos a los que se están enfrentando, y ofrecerles distintas perspectivas, así como preguntarles cómo se sienten al respecto orientará a profesores, padres y niños sobre como enfocar el tema.
  2. Ayudar a enfrentar pautas pesimistas: analizar cómo responden ante una situación difícil. Debatir los puntos de vista positivos y negativos. Estas prácticas les permitirán aprender a diferenciar uno de otro.
  3. Enseñarles la capacidad de ser positivos: al considerar los retos como temporales, específicos y posibles, toman conciencia de que pueden cambiar la situación con esfuerzo.

El optimismo es una habilidad que se puede aprender y que se puede desarrollar a través de la práctica. Cuando los niños desarrollan puntos de vista más optimistas sobre sus desafíos diarios, están construyendo resiliencia para el futuro y creando expectativas de resultados positivos en sus vidas.

La base del optimismo de los niños está en que crezcan sintiéndose queridos. También importa hacer predominar en todo lo posible el elogio sobre el castigo y la corrección, aunque alguna vez estos puedan ser necesarios.

En estos primeros años de continuos aprendizajes hay que celebrar todos sus pequeños logros y avances. Si en algo fracasan podemos ofrecerles pequeñas ayudas, sin sustituirles, de modo que predomine un sentimiento de éxito.

A veces habrá que decirles que, si no pueden con algo, ya lo harán cuando sean un poco mayores, que cada día lo hacen mejor… Es el modo de que vayan generando sentimientos de autoeficacia y expectativas de éxito.

En cambio, si les decimos que lo hacen mal o que son torpes, estaremos sembrando la desconfianza en sus posibilidades, ya que el pesimismo es la inseguridad en poder conseguir objetivos, sueños o metas.

¿Eres optimista? ¿Conoces a alguien optimista?

    • «Mi padre es optimista porque, por ejemplo, cuando mi madre dice que no le ha dado tiempo de fregar, mi padre dice: «no pasa nada, después».». (Nuria)
    • «Mi abuela. Cuando mi madre tiene prisa le dice que no hace falta correr». (Gabriela)
    • «Mi abuela cuando quiere ir a comprar y no le ha dado tiempo, dice: no pasa nada, mañana iré». (Raquel)
    • «Cuando a mi madre no le da tiempo de lavar la ropa, dice: no pasa nada, mañana». (Daniela)
    • «Mi abuela, cuando se rompe una cosa dice: ¡ay!, no pasa nada.». (Victoria E.)
    • «Cuando quería ir a patinar un día pero estaba lloviendo y les dije a mis padres: no pasa nada, así jugamos a mi juego favorito». (Nuria)

 

El optimismo es la fe que conduce al logro. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza

– Helen Keller –

 

FICHAS DE ACTIVIDADES

 

Fuente:
https://saposyprincesas.elmundo.es
https://www.serpadres.es