Pensar bien del otro

Al pensar bien del otra persona atribuimos a sus actos la mejor de las intenciones.

Esta semana nos hemos parado a reflexionar sobre qué pensamos de los demás. ¿Pensamos bien de la gente que nos rodea? ¿Alguna vez has juzgado por apoyándote en las imperfecciones o apariencias de alguien? 

¿Qué es?

Antes de opinar, tenemos que saber bien sobre qué estamos hablando. Las ideas previas de los niños ante qué es pensar bien del otro han sido las siguientes:

  • «Pensar en el otro, darle tu tiempo y no pelearse». (Victoria M.)
  • «Pensar cosas bonitas del otro». (Daniela)
  • «No decir palabras feas a la espalda, porque si no esa persona se va a enterar. Es mejor decir palabras buenas que malas». (María)
  • «Cuando eres pequeño y pasas a ser grande, puedes matar. La policía saca la pistola y piensa: vamos a sacar la pistola para ver si tira el arma». (Fernando)
  • «Tienes que decir palabras buenas para que la policía no te meta en la cárcel». (Manuel)
  • «Hacer algo que necesita el otro». (Samuel)
  • «No decirle a los hijos o a otra persona al oído cosas feas del otro». (Raquel)
  • «Cuando otra persona está triste, tú ayudas y apoyas. Le das consejos para que no esté triste». (Nuria)
  • «Recoger la habitación para que no te castiguen». (Claudia)
  • «No tratar mal al otro». (África)

¿Qué efectos tiene?

Casi mágicos. Tu entorno se vuelve acogedor; no vives rodeado de monstruos o amenazas, sino entre seres humanos. Imperfectos, sí, pero con mucho amor para dar. 

– Libro Amar-

Una vez que ya sabemos qué es, nos hemos preguntado si, alguna vez, hemos pensado bien o mal del otro.

  • «Cuando yo me creía que los rumanos me llevarían y cuando pensaba -de pequeño- que las personas eran malas». (Fernando)

 

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