Proyecto anual: Amar

¿Qué es lo que más no eleva?

Siempre se ha dicho que el amor es como una planta. Hay que regarlo y cuidar… cada hora que lo embellece. Y ese amor se convertirá en un árbol frondoso y lleno de frutos. Fragmento del libro.

Durante este curso nos vamos a amar. Sí, a amar. Pero, ¿qué es amar?, ¿qué es el amor? Según el emocionario, Definición emocionario 

Amar. Así se llama el libro que vamos a trabajar, a lo largo de este curso. Y para profundizar más, vamos a trabajar 40 rasgos que lo definen.

El amor. Cuando nos sentimos cuidados, respetados, apoyados, nos invade la certeza de que podemos hacer realidad cualquier sueño. Porque sabernos amados nos da alas. Fragmento del libro.

¿Por qué? Justificación

La crianza respetuosa está basada en el respeto de las necesidades del niño y en pensar en lo que verdaderamente necesita para ser feliz. Darse cuenta de lo que en realidad necesitan en su etapa de desarrollo es fundamental, por lo que el amor y el respeto hacia ellos debe ser prioritario.

Sin darnos cuenta, aceleramos el ritmo de “la vida”, sin respetar los tiempos de los niños: que aprendan a leer y a escribir antes de tiempo, los idiomas, tocar instrumentos… acercar a los niños a estos mundos está genial siempre y cuando no sea desde la obligación.

Con este proyecto pretendemos aprender a amar, a respetar. Por ello, vamos a tener en cuenta que los límites son necesarios -vamos a aprender a decir no-; vamos a educar sin gritos; a convivir con la paciencia; a escuchar; a hablar con confianza… Todo con el objetivo de criar niños emocionalmente sanos y prepararlos para el mundo en el que viven y vivirán.

Los niños necesitan sobre todo, que se cuide su interior y que la familia y la escuela vayan en la misma línea educativa.

Cuando nos dirigimos a niños, es cada gesto, cada palabra, la forma en la que se dicen las cosas lo que queda grabado en su mente y por ende, se está construyendo su personalidad.

Con este proyecto vamos a aprender 40 rasgos que caracterizan al amor. Vamos a aprender a amar y a ser amados.

¿Cómo?

La dinámica de trabajo será la siguiente. Trabajaremos cada rasgo semanalmente secuencias en dos sesiones. 

Primera sesión:

Presentación de la ilustración. 

En la primera sesión, presentaré a los alumnos la ilustración y el nombre para que traten, a partir de la observación, averiguar de qué rasgo se trata y en qué se basan para decirlo.

Es necesario que los niños aprendan por el descubrimiento de los presupuestos de sus ideas y lo que implican. Por ello, la postura del adulto será neutral y, de esta manera, los niños expresarán lo que piensan con argumentos que lo sostengan y aprender a respetar las ideas de los demás.

Como dice Jordi Nomen (2018) en su su libro “El niño filósofo”, Barcelona (España), Arpa

como consecuencia de compartir opiniones y analizarlas conjuntamente, aprendemos empatía, respeto, tolerancia,  y contemplamos la posibilidad del error como eslabón valioso del propio aprendizaje. 

Segunda sesión

En la segunda sesión, daré la solución. Leeremos en qué consiste y trataremos de identificarla en algún momento de nuestras vidas.

Una de las formas más efectivas de promover el pensamiento crítico en los niños es el diálogo con sus iguales. Los diferentes puntos de vista llegados de distintas experiencias proporcionan el origen del pensamiento filosófico en los niños.

¡COMENZAMOS!

Estos son los rasgos que hemos trabajado hasta ahora:

Descubre más pinchando en cada ilustración.

¿Tratas a los demás con delicadeza y respeto?
Aquello que hacemos con el fin de que alguien se sienta querido y protegido.
¿Sabes reconocer las buenas cualidades de otra persona?
¿Te han dedicado a ti tiempo? Y tú, ¿dedicas tiempo a los demás?

 

 

 

Autor entrada: Macarena

Me llamo Macarena y desde hace 9 años soy profesora de educación primaria, especializada en Lengua Extranjera-Inglés. Desde bien pequeña me ha llamado la atención el mundo de la enseñanza y el aprendizaje, por lo que una vez que comencé mi aventura universitaria, decidí formarme para ser lo que quería. Ser maestra. “Es al niño al que hay que tener en cuenta ante todo; la cuestión es liberarle de los obstáculos que dificultan su desarrollo y ayudarle a vivir. Una vez se comprende este principio, se constata un cambio radical en el comportamiento del adulto en relación al niño”. -M. Montessori-.

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