Serenidad

Estamos llegando al final del curso y nosotros hemos aprendido a identificar una nueva emoción: la serenidad. 

Una vez que los niños han expuesto su proyecto, se han sentido alivio. Y es que aliviadas las dificultades, reaparece la paz, nos sentimos tranquilos e iniciamos el camino hacia la serenidad.

Tómate tu tiempo y escucha tranquilamente cómo ha sonado la serenidad en el aula.

Esta vez, al finalizar la pieza musical elegida, les pedí a los niños que cerrasen los ojos, que sintiesen el color azul: la brisa del mar, el cielo, el océano… Al terminar, esto fue lo que dijeron:

  • Iván: «Tranquilidad. La música era tranquila. Cuando dijiste que lo pusiéramos en un momento de nuestra vida, yo lo puse en un momento de tranquilidad».
  • Miguel: «Desilusión. Porque la música era triste, parece como si los peces acabasen de nacer y tuvieran una enfermedad».
  • Gonzalo: «Tranquilidad. Cuando dijiste ‘cerrad lo ojos…’ el azul es el color de la tranquilidad. He sentido tranquilidad».
  • Rubén: «Orgullo. Porque los pececillos estaban tranquilos abrazándose».
  • Elena: «Pena. Porque los tonos azules eran oscuros, parecía triste».
  • Antonio: «La canción me ha sonado a pena, y los peces parecían tristes».
  • Rodrigo: «Serenidad. Es como si los peces estuvieran abrazados, como si un peligros los hubiese perseguido y ahora se abrazan, porque ya no les persigue nadie».
¿Qué es?
La serenidad es una sensación de calma y armonía. Nace en lo más profundo de tu ser y se extiende hasta llegar a los ojos.  Una persona serena es tranquila, apacible y, además, pide las cosas con amabilidad y dulzura.
La serenidad es un estado de ánimo que hay que construir y que surge como resultado de determinados esfuerzos. Nuestro ritmo acelerado hace que la inquietud y la disconformidad nos invadan y no nos dejen disfrutar de las cosas que verdaderamente importan. Por eso, es importante dedicarnos tiempos a nosotros mismos y simplemente no hacer nada, sólo escucharnos.
Lograr un equilibrio emocional es posible si evitamos preocuparnos por aquello que aún no ha sucedido; si no nos empeñamos en controlarlo todo; si aceptamos las cosas como son, incluso a nosotros mismos, que no somos perfectos; si aprendemos a confiar; a no vivir en la duda constante; a mirar a los problemas como retos…
¿La serenidad ilumina la mente?
Nos dice el emocionario que sí. Que lo hace a través de los ojos, otorgándole una visión especial. Un superponer, con el que puedes ver más claro lo que sucede y lo que ha sucedido. Por eso, por ejemplo, se te pasa el enfado al ver que algo que no tenía realmente importancia
¿Cuándo hemos sentido serenidad?
  • «En ti seño. Tú eres una persona tranquila, con calma. Tú eres una persona en la que veo y siento serenidad» (Paula)
  • «He pensado en mi madre. Es muy tranquila, te pide las cosas con amabilidad». (Gonzalo)
  • «Con mi padre. Él siempre está preparando las cosas para nosotros y siempre hace las cosas tranquilo». (Miguel)
Y tú, ¿cuándo has sentido serenidad?
«Más importante que tener una mente positiva 
es tener una mente serena»
Deepak Chopra