Respeto

¿Qué es?

El respeto es un valor humano, que se manifiesta en el buen trato hacia las distintas personas con las que se comparte la vida: padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, maestros y compañeros, quienes como personas que son merecen ser tratados con palabras y actitudes respetuosas a su condición humana.

  • «Cuando alguien está hablando y le tienes que hacer caso». (Rocío B.)
  • «Cuando la seño explica hay que respetar». (Esperanza)
  • «Cuando alguien quiere hacer algo, en lugar de empeorarlo, lo mejoro». (Nuria)
  • «Respetar al otro». (Raquel)
  • «Respetar al otro». (Hugo)
  • «Cuando alguien hace algo no lo tienes que molestar». (Rocío B.)
  • «Si hablas con alguien, hay que respetarte y esperar». (Samuel)
  • «Cuando una persona habla, hay que respetar el turno». (María)
  • «Cuando una persona habla no puede interrumpir, hay que respetar el turno de palabra». (Celia)
  • «Cuando una persona dice algo y el otro se ríe, eso no puede ser. Tiene que haber respeto». (Victoria E.)
  • «Cuando quieres hablar, tienes que pedir el turno de palabra y respetarlo». (Daniela)
  • «Si una persona está recogiendo y otra saca las cosas». (Alejandra)
  • «Cuando leemos hay que respetar y, o no hablar o hablar bajito». (Esperanza)
  • «Susurrando»- contesta Samuel.
  • «Una persona respetuosa tiene en cuenta a los demás».  (Fernando)

¿Cómo enseñar el respeto?

Las dos premisas básicas que componen el respeto y que debemos transmitir a los pequeños son:

  • Tratar a los demás con la misma consideración con que nos gustaría ser  tratados.
  • Valorar y proteger todo aquello que nos produzca admiración.

Recomendaciones básicas para educar en el respeto

– La primera y fundamental para muchas enseñanzas, es que exista, que se establezca o que se fortalezca una buena comunicación entre padres e hijo. Tiene que haber un buen clima familiar en el que se favorezca la expresividad y la comunicación del niño. La comunicación no debe ser unidireccional, es decir, nosotros dando órdenes o diciendo como se hacen las cosas constantemente, sino que debemos dar pie al niño desde pequeños a que se exprese, preguntándole, no interrumpiéndole, etc.

– Hay que transmitirle el respeto como un valor más. Hay que explicarle al niño qué es el respeto y cómo debe actuar en función de él con el resto de las personas. Mostrarle los pros o ventajas que tiene respetar a los demás y a lo que nos rodea y también las consecuencias de no hacerlo.

Mostrarle lo que es el respeto desde que es bien pequeño, pero no desde la autoridad y desde el miedo a las consecuencias de no obedecer, sino desde el conocimiento de que el respeto le reporta beneficios en las relaciones  con los demás y en las relaciones con su entorno. Elije momentos en los que no haya riñas ni rabietas, en los que esté tranquilo.

– Hay que mostrarle respeto a él lo primero. Insultarle, humillarle o castigarle constantemente es justo lo contrario de lo que queremos enseñarle.

– Debemos cundir con el ejemplo, y mostrar respeto nosotros también hacia ellos, hacia la pareja, hacia los demás y hacia nuestro entorno. Para los niños somos sus modelos, y todo lo que hacemos ejerce una gran influencia en ellos, sobre todo los primeros años de vida. No solo las explicaciones y las razones que le demos, que son muy importantes, sino también las acciones que llevemos a cabo en su presencia, hablarán por nosotros y fundamentarán nuestras enseñanzas.

Nunca debe haber consecuencias positivas en un comportamiento irrespetuoso de nuestro hijo. Algo que por desgracias sí se suele observar. No podemos reír o aprobar un comportamiento burlón, ridiculizante, agresivo, o con clara falta de respeto de nuestro hijo hacia otro, porque le enseñaremos que eso es lo correcto.

La disciplina, las reglas y límites, así como los horarios y las rutinas son fundamentales para poder transmitirle este tipo de enseñanzas a nuestro hijo. Si nuestra vida familiar no es ordenada y con ciertas rutinas, es mucho más complicado exigirle a él un orden y un respeto por el entorno.

¿Cómo? ¿Cuándo?

1. Da el ejemplo

Cuando los niños son pequeños aprenden, fundamentalmente, por imitación. Eso significa que, si ven que en casa los adultos se respetan entre sí, aprenderán a respetar a los demás. Es casi imposible evitar los desacuerdos y las discusiones, pero también es fundamental hablar desde una actitud de respeto mutuo. Un hogar donde imperan los gritos y cada quien campa por su respeto, se convertirá en el caldo de cultivo ideal para la intolerancia y la agresividad.

2. Sé amable con tu hijo

Palabras como “por favor”, “gracias” y “lo siento” no te harán perder el respeto de tu hijo, todo lo contrario. Los niños son personitas pequeñas que también merecen ser tratadas con amabilidad. Por tanto, si te equivocas, pide disculpas, así le enseñarás a reconocer sus errores y ser humilde. Y si te ayuda, reconoce su esfuerzo y dale las gracias, así aprenderá a valorar el esfuerzo de los demás.

3. Pide su opinión y respeta sus decisiones

Cuando tu hijo empiece a crecer, es importante que tengas en cuenta sus opiniones.Siempre que sea posible, pregúntale qué piensa sobre las decisiones que le atañen directamente. También es importante que tenga claro que, aunque en determinados momentos no compartas su decisión, siempre puede contar contigo.

4. Abraza la sinceridad

Para respetar a alguien, es necesario confiar en esa persona. Por eso, si quieres que tu hijo te respete, es fundamental que confíe en ti. No le mientas ni le engañes porque se sentirá defraudado y traicionado. Si cree que no puede confiar en ti, no te respetará. Cuando las verdades sean difíciles, intenta buscar las mejores palabras para que tu hijo pueda comprenderlas, pero no se las escondas porque en tu intento de protegerle podrías perder su confianza.

 

5. Establece normas de convivencia claras

En el hogar, es importante que todos los miembros se respeten y tengan su espacio personal, incluidos los niños y las mascotas. Tu hijo debe aprender que no debe molestar a la mascota mientras come y que debe respetar el espacio de su hermano, de la misma forma en que los demás deben respetar su espacio. Establecer normas básicas de convivencia garantiza el respeto común, además de permitir que el día a día fluya mejor.

6. Enséñale a expresar sus ideas y deseos de manera asertiva

El respeto comienza por el autocontrol, una habilidad que se puede comenzar a desarrollar a partir de los 3 años, enseñándoles, por ejemplo, a aguardar su turno y a retrasar las gratificaciones. También es fundamental que los pequeños aprendan a expresar sus deseos sin asumir una actitud demandante, comprendiendo que en algunas ocasiones tendrán que postergarlos ya que no siempre pueden tener la prioridad sobre los demás.

7. Ayúdale a desarrollar la empatía

El respeto no se debe desarrollar por imposición ni en base al miedo, sino por la plena convicción de que los demás merecen ser tratados con amabilidad. Para desarrollar esta actitud, es importante que los niños salgan de su postura egocéntrica y aprendan a ponerse en el lugar del otro, para que comprendan que a veces sus palabras y actitudes pueden causar daño. Para lograrlo, es importante que le animes a reflexionar con preguntas como: ¿Cómo te sentirías en su lugar? ¿Cómo crees que se ha sentido por lo que le has hecho?

¿Nos hemos sentido respetados? ¿Respetamos?

  • «Respeto a mi primo cuando juego a lo que él quiere». (Raquel)
  • «Cuando alguien habla me tengo que callar». (Samuel)
  • «Eso es escuchar». -responde África.
  • «También es repeto».- responde Hugo.
  • «Yo me he sentido respetada cuando íbamos a comer pimientos fritos y mi padre me respetó y no me obligó a comérmelos porque sabía que no me hacían mucha gracia«. (Nuria)
  • «A mi madre, cuando me pide que haga algo». (Gonzalo)
  • «Cuando no me gusta el pescado mi padre me respeta y no me obliga a comérmelo». (Gerard)
  • «A mi madre, cuando me dice que haga los deberes «ya»». (Christian)
  • «A mi madre cuando me dice: haz los deberes». (Gabriela)
  • «Mi madre me compró una camiseta que no me gustaba mucho y yo la respeté y dejé que me la comprara». (Daniela)

No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo.

-Mahatma Gandhi.

 

FICHAS DE ACTIVIDADES

 

Fuente:
www.etapainfantil.com
www.psicoglobalia.com