Test de la golosina: autocontrol en los niños

 Test de la golosina: autocontrol en los niños

Un estudio para medir el autocontrol en los niños.

A finales de la década de los 60, Walter Mischel -psicólogo austriaco-  mostró la importancia del control de estímulos y del refuerzo retardado en el éxito tanto académico como emocional y social mediante el Test de la golosina el cual le permitió mediar un aspecto de la función ejecutiva del cerebro.

Tienes que tener un objetivo en mente, y también se capaz de suprimir o inhibir todas las respuestas que te encaminarán a no conseguir ese objetivo y, por último, tienes que poder regular tu atención y tu imaginación para transformar la situación, de una manera muy difícil a una que te resulte relativamente sencilla.

Walter Mischel.

Este experimento fue llevado a cabo por Walter Mischel en la Universidad de Standford con niños y niñas de edades comprendidas entre los 3 y 5 años y exploró la capacidad de espera y autocontrol de los niños y sus efectos en sus vidas posteriormente.

Según Ingacio Gath – psicólogo del Departamento Infanto-Juvenil del Instituto de Neurología Cognitiva, esta prueba «recrea la importancia de ser predecible y anticipar acciones a los niños como parte esencial de la crianza saludable. Ambos aspectos son centrales para favorecer vínculos estables y regular la emociones y conductas en los niños. Enseñar en situaciones cotidianas, bajo la motivación a la espera/demora a la recompensa (y no al impulso) permiten potenciar modelos de desarrollo saludable».

Por otro lado, Paula Tripicchio – psicóloga del instituto anteriormente citado e integrante del equipo Mindfulness en niños -, define la autorregulación como «la capacidad de regular/modificar nuestra conducta de acuerdo con las demandas cognitivas, emocionales o sociales planteadas en situaciones específicas» y considera que se desarrolla en el período comprendido entre los 4 – 8 años de edad.

Mischel decía que nuestro cerebro alberga dos sistemas de control opuestos y complementarios: el sistema caliente y el frío. El sistema caliente es muy importante en la regulación del miedo, el hambre… Es el más antiguo y lo compartimos con animales. El sistema frío se desarrolló posteriormente en la evolución y nos permite contemplar experiencias futuras, el que hace posible que mantengamos ese objetivo en mente.

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es su aplicación en educación. Mischel viene a decir que apenas hay casos perdidos y que, con estrategias adecuadas, todos podemos rendir más, superarnos, llegar más lejos.

Si no esperas que algo bueno te suceda más tarde, no hay ninguna razón para no dar rienda suelta a cualquier cosa que tengas entre manos en este momento. Para ejercer el autocontrol, tienes que asegurarte de que tu objetivo estará allí cuando llegues»

Walter Mischel.

Mischel, además, comprobó en diversos estudios que el estrés atiza la llama de la impulsividad y las emociones negativas activando el sistema caliente e inhibiendo al frío. Por lo que concluye que es fundamentar potenciar la función ejecutiva para

ser agentes y no víctimas de nuestra biografía o nuestra historia»

Dieciocho años después, los experimentadores volvieron a contactar con los chicos y observaron que, aquellos que postergaron el deseo de comerse la golosina, habían alcanzado mejores «indicadores sociales» (bienestar, éxito en sus objetivos…)

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A LOS NIÑOS A DESARROLLAR LA HABILIDAD DE POSTERGAR?

  • Explicándoles la importancia de la espera sobre la gratificación inmediata.
  • Valorando el valor que acompaña a la situación de postergación (paciencia, tolerancia…)
  • No castigándoles ni comunicarles de forma negativa cuando el impulso sea inadecuado. En su lugar, podemos apoyar o mostrarle el otro camino como otra posibilidad más beneficiosa a largo plazo.
  • Dándoles la oportunidad de explorar su capacidad de reflexionar, valorar opciones y toma de decisiones.
  • Recompensándoles la espera de manera verbal.

Fuente:

www.psicologiaymente.com

www.clarin.com

Macarena Chaves Pecero

Me llamo Macarena y desde hace 11 años soy profesora de educación primaria, especializada en Lengua Extranjera-Inglés. Desde bien pequeña me ha llamado la atención el mundo de la enseñanza y el aprendizaje, por lo que una vez que comencé mi aventura universitaria, decidí formarme para ser lo que quería. Ser maestra. “Es al niño al que hay que tener en cuenta ante todo; la cuestión es liberarle de los obstáculos que dificultan su desarrollo y ayudarle a vivir. Una vez se comprende este principio, se constata un cambio radical en el comportamiento del adulto en relación al niño”. -M. Montessori-.

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